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Informe confirma el genocidio de los uigures en China

La Convención sobre el Genocidio aparece en el artículo II de la Resolución 260 de las Naciones Unidas. Ahí se indica que se trata de una serie de actos cometidos con la intención de “destruir, total o parcialmente, un grupo nacional, étnico, racial o religioso”. Esta definición fue aprobada en 1948 por 152 países en la Asamblea General de la ONU.

Desde la introducción de esta definición en la convención, Tribunales Penales Internacionales de la ONU han condenado a diversos líderes por estos actos en Ruanda o la antigua Yugoslavia. Antes de dictar una sentencia en los tribunales, se requiere de una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, compuesto por 15 miembros, 5 de los cuales son permanentes y con derecho a veto.

A uno de los países que integran el Consejo, China, se le acusa de genocidio por la represión que hace a los habitantes de la región de Xinjiang, al norte del país. Un informe independiente redactado por más de 50 expertos de todo el mundo indica que China comete estos actos contra los uigures, responsabilidad sintetizada en un informe de 55 páginas bajo el sello del Newlines Institute for Strategy and Policy. El documento se centra en lo ocurre en la zona con la minoría musulmana uigur. Se reporta campos de internamiento, torturas, trabajo forzado, esterilización forzada, niños separados de sus familias y otros daños contra la minoría. Las conclusiones se basan en el testimonio de miles de testigos uigures exiliados y documentos oficiales chinos filtrados.

El origen de la represión sería los atentados hechos por terroristas uigures en 2014. En una ocasión, asesinaron a 31 personas con cuchillos y dejaron 140 heridos. Ante el hecho, el presidente chino visitó Xinjiang semanas después. Un mes luego de la visita, hubo otro ataque, pero con explosivos, en un mercado de verduras. Después de ello, se abrieron los “centros de educación” con el fin de luchar contra el extremismo. El gobierno chino afirma son centros de formación profesional y ayuda para encontrar empleo para alejarlos del extremismo religioso.

Así, desde 2015 no ha vuelto a haber un atentado en Xinjiang. Sin embargo, numerosas investigaciones internacionales han podido documentar que lo que hay en la región son campos forzados de internamiento con más de un millón de uigures. El informe responsabiliza la caída de la natalidad en la región (un -33% entre 2017 y 2018) a los programas de esterilizaciones y abortos.

El reciente informe no es el primero en señalar como genocidio lo que ocurre en la región. En febrero, el Parlamento de Países Bajos aprobó una moción no vinculante que menciona que el tratamiento de la minoría por parte de China “equivale a un genocidio”. Días después, Canadá aprobaría una resolución similar etiquetando de la misma forma a la represión en la zona. Asimismo, las afirmaciones de que Pekín cometía “genocidio y crímenes contra la humanidad” por parte de Mike Pompeo antes de terminar la administración Trump fueron reafirmadas por Antony Blinken, sucesor de Pompeo en el nuevo equipo del presidente estadounidense Joe Biden.

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