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Análisis de la película “No miren arriba”: 5 lecciones sobre Comunicación Política ante el fin del mundo

El mundo se acaba. La humanidad podría extinguirse y, ¿realmente a quién le importa? Solo a un par de investigadores que han revelado el impacto de un meteorito sobre el Planeta Tierra.

Con una mirada intensamente apocalíptica, el estreno del director Adam McKay, titulado como “No miren hacia arriba” coloca al investigador Dr. Randall Mindy y a la académica Kate DIbiasky, interpretados por Leonardo di Caprio y Jennifer Lawrence respectivamente, en la primera línea de lucha para evitar la extinción humana.

Durante 2 horas 25 minutos, “Don´t Look Up” por su título en inglés, cuestiona cómo se afectaría a la población mundial si conociera el destino catastrófico al que está sujeto durante los próximos seis meses. Este argumento es abordado desde la teoría científica, pero incorporando una cruda actividad de la esfera política y mediática.

Existen por lo menos cinco lecciones clave desde la óptica de la Comunicación Política, que el sociólogo francés Dominique Wolton definía como el espacio donde intercambian discursos los tres actores con legitimidad para expresarse públicamente sobre política: los políticos, la prensa y la opinión pública. Expliquemos cada uno:

  1. ¿La política busca el bien común? Si bien la Historia de la Teoría Política nos ha enseñado que la finalidad de la política es la búsqueda del bien común o el perfeccionamiento de la polis, con esta obra perfeccionamiento de la polis, con esta obra cinematográfica quedan descartados dichos principios.

    En este contexto que propone el filme, incluso los postulados de grandes personajes como Aristóteles o Santo Tomás Aquino pierden vigencia al demostrar que la actividad política no tiene por objeto el bienestar de la comunidad, sino la promoción de una especie de nacionalismo mal entendido que está por debajo de intereses particulares. Por otro lado, en “No mires para arriba”, se hace una analogía dramática entre lo teatral y lo real, pues refleja de manera cruda y visceral, la superficialidad del interés de la sociedad para asumir un rol participativo como colectivo, sobre todo cuando se avecina una catástrofe que las autoridades de un país no están dispuestas a asumir. No es su culpa, pero tampoco los exime.
  2. Centralidad de la figura política: Adam McKay, director de otras películas como El vicepresidente y La gran apuesta, nos muestra a los profesionales del Marketing, los riesgos de la sobrepersonalización de la vida política en la que vivimos, rodeada de la fama y las consecuencias de crear alrededor de los políticos una marca ostentosa de forma, y sin nada de fondo, lo cual puede construir, alrededor de las figuras públicas, entes alejados de cualquier proceder ético o moral.

    En este sentido, la presidenta de los EE.UU. interpretada por Meryl Streep, una de mis actrices favoritas, representa los intereses de un grupo minoritario, que busca tomar decisiones en función de estrategias que ayuden a la preservación y extensión de espacios de poder económico y geopolítico. Al final, sin la intención de ser spoiler, la decisión de cómo enfrentar la extinción humana queda en manos de un grupo de personas que monetizan esta catástrofe en potencia.
  1. Campañas y elecciones ante coyunturas: la película protagonizada por Leonardo Di Caprio nos demuestra una vez más la forma en que una campaña puede aprovechar momentos de coyuntura, usando una metodología para su ejecución mediante campañas que siguen recurriendo a mensajes políticos vinculados a la defensa a la comunidad en momentos de vulnerabilidad.

    La construcción de arquetipos políticos basados en el liderazgo de un “padre protector” se vuelve crucial para activar marcos conceptuales de un lenguaje como decía el autor George Lakoff en su libro No pienses en un elefante. La colisión de un asteroide que aniquila planetas, permite encender campañas electorales con mensajes poderosos de defensa en una realidad cada vez más volátil y con riesgos imprevisibles.
  2. Medios del espectáculo: “No mires hacia arriba” transmite la frivolidad y parcialidad de medios de comunicación enfocados principalmente a registrar los mayores números de rating.

    Teorías sobre Comunicación como el framing y agenda setting se ven constatadas, al ver a Cate Blanchett y Tyler Perry interpretando a dos conductores de un programa estelar de televisión que comunican cualquier noticia de manera atractiva y sencilla, minimizando la capacidad de reflexión del espectador. La selección, edición, estilo y tono transmitidos a las audiencias permiten limitar la percepción de cualquier otra realidad a los intereses de la empresa de comunicación o de grupos políticos.
  1. Tecnologías digitales: finalmente otra de las lecciones que la película intenta resaltar es la capacidad de cualquier persona con acceso a un celular y una red de Internet para difundir una noticia y volverla viral. Hoy más que nunca vivimos en un mundo hiperconectado que alimenta la celeridad de consumo de noticias, su difusión y procesamiento casi instantáneo produce un vacío en su contenido y se corre el riesgo de que estas carezcan de significado real y sean tomadas como algo, o bien muy lejano o poco importante inmediatamente.

    La realidad es que todo queremos y necesitamos procesarlo rápido, por lo tanto, la producción de contenido llega a ser superficial, de poca reflexión. Estas características las encontramos principalmente en las redes sociales, enfrentando una paradoja, dado que este contenido caduca mucho más rápido, pero llega a casi cualquier parte del mundo. Ejemplo de esto es la negación del meteorito, en un principio banalizado por las redes sociales, pero que cobra relevancia una vez es visible desde la Tierra.

“Basada en hechos reales que aún no han pasado”, el reciente estreno en Netflix debe ser una película obligatoria de ver, con el objetivo de reflexionar sobre todos estos rubros en donde converge de manera provocativa la actividad en el sector público, el marketing político de campañas, las prácticas periodísticas de los medios de comunicación y los paradigmas de la ciencia.

“Don´t Look Up” logra desdibujar cualquier acción institucionalizada responsable dentro de la actividad política; mientras diluye los valores de objetividad e imparcialidad que deberían poner en marcha los medios de comunicación, pero principalmente extingue las virtudes cívicas que deberían extenderse en cualquier comunidad a nivel mundial ante una catástrofe inevitable.

Natalia Flores Delgadillo

Licenciada en Ciencias de la Comunicación con Mención Honorífica por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Consultora Política certificada por el Colegio de Imagen Pública (CIP). Cuenta con más de 8 años de experiencia en Mercadotecnia Gubernamental y Comunicación para Instituciones de la Administración Pública, partidos políticos y campañas electorales. Actualmente estudia la Maestría en Comunicación Pública y Política en la Univ. Panamericana y es representante de Goberna México.

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