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Decadencia del sistema de partidos políticos en Colombia

La dinámica y el poder de la democracia cuenta con diferentes factores fundamentales y, de la misma forma, existen actores que consolidan el funcionamiento de los regímenes de un gobierno del pueblo. En este caso, no se podría dudar que, en cualquier sistema democrático, los partidos políticos son esos canales de transmisión entre la sociedad misma y el Estado.

La historia del inicio de los partidos políticos en Colombia está marcada por una tradición bipartidista que ha sido la principal causante de la configuración del sistema político y también de su inestabilidad (cabe recordar la época de la Violencia bipartidista). En este sentido, más allá de cumplir con el papel mediador dentro de la estructura política, han venido acrecentando un continuo ciclo de fallas y crisis estructurales del país, por encima de establecer una batalla sistemática para el fortalecimiento institucional en general. Pero ¿qué está sucediendo en la actualidad con el sistema de partidos en Colombia?

Para empezar, la constitución política abrió el espectro de partidos al permitir la conformación de colectivos y movimientos políticos diferentes a los partidos tradicionales (Conservador y Liberal). De tal modo, lo que se esperaba que fuera una nueva orientación hacia un multipartidismo moderado, en la actualidad, se convirtió en una atomización partidista[1]. En efecto, con el transcurso de los años, el papel de los partidos y movimientos políticos ha venido disminuyendo su poder, al igual que la ciudadanía ya no apoya la mayoría de las gestiones de estos mismos.

Ante esto, en Colombia existen actualmente, según el Consejo Nacional Electoral (CNE), 16 partidos y movimientos políticos con personería jurídica. Por tal razón, es importante señalar la diferenciación de estos pilares democráticos hecha por el CNE: los partidos son instituciones permanentes que encauzan la participación ciudadana. Los movimientos políticos son asociaciones de ciudadanos que se constituyen de forma libre para influir en la política.

En consecuencia, esta atomización es algo realmente peligroso. En general, hoy los partidos políticos colombianos hacen política basada en personas, no en ideología, por lo que, a un año de las elecciones presidenciales y legislativas, se genera una situación aberrante de incertidumbre. De igual manera, varias encuestas concluyen  que esto viene marcado de hace varios años por “el descrédito de la política, de los políticos, de las autoridades y de las instituciones”.

Por otro lado, tendencia de los Partidos Políticos ha sido solicitar consultas populares e interpartidistas en todo el territorio nacional para elegir sus aspirantes a las Alcaldías y Gobernaciones. Las pasadas elecciones mostraron también el auge de varios bloques divididos en diferentes tendencias. Dichas tendencias van desde el centro más “moderado”, hasta una izquierda más “radical”. De tal forma, la derrota de los partidos tanto los tradicionales como sus disidencias, se enmarcó en la incapacidad de apoyar eficazmente a sus candidatos presidenciales. En definitiva, es probable que el electorado estuviera renuente por su caída organizativa y su permeabilidad tanto al clientelismo como la corrupción. Adicionalmente, cabe sumar el contexto de polarización alrededor del Acuerdo de Paz. De ahí que, dar respuestas claras a los interrogantes asociados a las divisiones de los partidos es una tarea extremadamente compleja, y así mismo, aumentan las dudas sobre cómo se comportará la oposición frente a las elecciones del año próximo. Las tensiones internas son evidentes, porque aunque se declaren coaliciones de varios políticos (declarados como independientes) o partidos, la elección de un representante también parece estar en curso. Definitivamente,  la ruptura dentro de los partidos, implicaría una amenaza de cualquier tipo, especialmente, en términos de gobernabilidad para el próximo presidente.


[1] Término acuñado a la situación de la realidad del sistema en Colombia por Eduardo Pizarro para describir la fragmentación en listas de los partidos en el plano electoral.

Alcira Herrera Pérez

Estudiante de VIII semestre de Relaciones Internacionales y Estudios Políticos de la Universidad Militar Nueva Granada (UMNG) en Bogotá, Colombia. Consultora Política certificada con mención en Inteligencia y Contrainteligencia por la Consultoría Goberna. Actualmente, es parte de proyectos de iniciación científica encaminados a los asuntos de política y relaciones internacionales de América Latina de la UMNG.

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