Lamentablemente, la burocracia se ha convertido en uno de los términos más desprestigiados en el campo de la administración pública en México y en diversos países de América Latina. Por eso, es importante resignificar el valor del servicio público, a partir del equilibrio entre la optimización de las prácticas burocráticas y la acción estratégica basada en los resultados. Es en este punto de coincidencia, es en donde radica el equilibrio perfecto para los gobiernos, que les permitirá una mayor aprobación por parte de la ciudadanía y un destino al proyecto político que encabezan.